Arquitectura is different

A vueltas con el atropello que puede suponer en la ARQUITECTURA (con mayúsculas, la auténtica) el borrador de decreto sobre reforma de estudios universitarios basado en el Plan de Bolonia se ha de alzar la voz.

Mientras a la ARQUITECTURA se le reconoce su especificidad desde la UE, por directiva de 1985, ahora se le pretende violentar, con un borrador que hace saco rato esa histórica particularidad, basada en el conocimiento, - no sólo técnico de todo tipo - , del habitar el espacio (vivienda o ciudad), la filosofía de las relaciones humanas y el comportamiento de la sociedad, en dar una respuesta estética, que evoluciona con el pensamiento de los tiempos y se relaciona, influye y se deja influir del resto de las artes, pintura, escultura, cine, fotografía…

Ahora de un plumazo a la ARQUITECTURA se le despoja de todas sus cualidades para venderla como a una cualquiera. Y es que el borrador de reforma universitaria es todo un derechazo a la altura del diafragma de esta arte mayor.

Si ya requiere de una especificidad que se debe reflejar en una rama independiente universitaria, con un temario amplio, que responda a las atribuciones que el futuro arquitecto tiene por ley (LOE, Ley 38/1999 de 5 de noviembre), y por tanto independiente de las Ingenierías donde se la pretende encuadrar, mayor atropello es no exigir la consecución del Grado en Arquitectura como condición indispensable para acceder a cualquier competencia que le es propia a la ARQUITECTURA, sin subterfugios como realizar ¡¡directamente¡¡ estudios de 2º grado (futuro Master) universitarios.

La ARQUITECTURA no se puede pretender acaparar por presentar simplemente conocimientos técnicos. Éstos son necesarios ya que la primera premisa es que sea `firme´, que no se caiga, además de procurar unas condiciones que la hagan habitables (confort, protección); y hasta ahí puede llegar el campo de la ingeniería.

Pero estas cualidades (que muchas veces son las únicas ofrecidas por malos profesionales, indistintamente de las razones que lo motiven), son las necesarias pero no mínimas para crear los espacios que deben habitar las personas. A un arquitecto se le debe exigir además, pero no sólo estética que no es más que ornamento, sensibilidad en la concepción y desarrollo de los espacios.

Y no es remitirse únicamente a una correcta orientación solar, sino sacarle partido a los condicionantes en los que se enmarca el proyecto (el LUGAR), y con ellos adoptar unos posicionamientos que resuelvan satisfactoriamente las necesidades de los habitantes así como ofrecerles unas cualidades a ese espacio a vivir (diálogo con hitos cercanos, reconocimiento de posibles valores a conservar, ofrecer una forma de vivir: excavado en la naturaleza, entorno a un patio, …son algunas de ellas).

Todas estas cuestiones, amen de muchas otras de carácter filosófico-artístico-estético que se me quedan en el tintero, son las que confieren esa SINGULARIDAD a la ARQUITECTURA. La preservación de tan importante función social depende de la aceptación y PRESERVACIÓN de ese carácter único de la arquitectura.

Me permito, para terminar, reproducir unas palabras de unos profesionales, amantes y profesores de la ARQUITECTURA en Sevilla:

“… Las virtudes que aquí hemos narrado hablan de una delicada sensibilidad con lo cotidiano, con la vida en el espacio. No se dejen engañar, la Arquitectura trata sobre todo de eso. Por eso es tan difícil”